|
El mundo está en la cruz (Brotes de olivo) (Is 53, 4-6, 10-12) He llegado a la montaña y en la cruz te he contemplado, Tu cuerpo sangrante y roto, tus manos viejas, de anciano. Una a una, las espinas de tu cabeza he quitado, Y al llegar hasta los pies, miedo me dio tocarlos, Tu cuerpo sangrante y roto sobre mí se ha descolgado. Y en tus ojitos de niño, y tu cara de soldado El pueblo que sufre y muere, no muere, lo hemos matado, Y yo en tanto seguiré dándomelas de cristiano, |