Instrumentos

Nociones de orquestación Instrumentos melódicos Instrumentos rítmicos Instrumentos armónicos

En esta sección pretendo dar unas nociones de cómo se pueden utilizar diferentes intrumentos para acompañar el canto comunitario. No pretendo marcar un patrón estilístico ni técnico; antes bien, esto es una propuesta que no busca eliminar estilos musicales, patrones rítmicos ni otros modos de acompañamiento instrumental, sino favorecer su diversidad y multiplicidad, enriqueciendo el repertorio musical religioso en as celebraciones.

He dividido la sección en varias partes. En primer lugar introcuzco unas nociones básicas de orquestación: cómo deben conjugarse instrumentos y voces, diferentes conjuntos instrumentales posibles a priori, etc... Por otra parte comento las posibilidades de acompañamiento que tienen diferentes instrumentos a nivel individual, haciendo referencia tanto a la técnica a usar en diferentes agrupaciones y estilos como al papel que debe ocupar en cada agrupación o en cada momento de la celebración.


Nociones de orquestación

En primer lugar hemos de tener en cuenta que vamos a contar con 4 posibles clases de instrumentos: melódicos, armónicos, rítmicos y la voz. Algunos insttrumentos como el piano o la guitarra pueden pertenecer a varias clases al mismo tiempo. Esto es importante, porque hay que tener claro el objetivo musical de lo que se vaya a tocar, buscando el equilibro precios entre las diferentes clases instrumentales.

En las canciones normales de cualquier celebración lo importante, por ejemplo, es el canto. Esto supone que éste debe sobresalir sobre los instrumentos, siendo un error que se vea superado por ellos.

El estilo marcará, por otra parte, la relación de importancia entre el resto de clases. Una canción reflexiva (por ejemplo, "Nada nos separará", de Brotes de olivo) tendrá predominancia de instrumentos armónicos y melódicos, generalmente, dejando la parte rítmica en segundo plano; en cambio, canciones de carácter más animado y festivo (por ejemplo, "Dios está aquí") se fundamentarán en la parte rítmica, ayudada esta por la armónica, mientras la parte melódica, si se utiliza, será en segundo plano (en introducciones, voces paralelas... Cada canción puede orquestarse dando más importacia a una u otra clase instrumental según creamos oportuno. Será el momento, la acción litúrgica o festiva que realice o e la cual forme parte el canto la que determinará cuál es la opción más apropiada. Las posibilidades del coro suelen influir (número de miembros, formación musical de cada miembro...), si bien esto es algo que debe evitarse.

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Instrumentos melódicos

Pueden realizar tres funciones principalmente:

Acompañar la melodía del canto para reforzarla y facilitar la afinación de la asamblea.

Contrastar con ella rellenando los huecos en que la melodía calla o acompañarla con voces paralelas.

Realizar una introducción musical al canto para dar el tono a la voz principal.

Su uso puede variar si hay uno o más instrumentos melódicos diferentes pero, en general se da este último caso, hay que evitar que realicen la misma melodía.

Puede ser interesante en determinados casos aprovechar el papel melódico-rítmico de estos instrumentos a través de series melódicas minimalistas (repetitivas). en los casos de instrumentos de cuerda se puede admitir en algunas ocasiones el uso de arpegios, siempre teniendo en cuenta que esto realiza también una función armónica y, por tanto, debe equilibrarse la orquestación en consecuencia.

Respecto a la utilización en el acompañamiento de la melodía cantada, en general no soy partidario de usarlo, ya que propicia una sonoridad excesivamente melódica. Recomiendo su uso cuando se esté aprendiendo un canto, preferentemente en momentos de ensayo. Muchas veces, en celebraciones y otros momentos, puede realizar una labor similar el acompañamiento por terceras y sextas, que se mueve en paralelo a la melodía (ayudando a la asamblea a seguir el canto) pero enriquece la música, reforzando no sólo la parte melódica sino también la armónica, por adición a la melodía principal.

En cuanto al problema de ligar o no la melodía, el carácter de cada canto solucionará generalmente el dilema que se produzca. En general, cabe decir que los cantos más rítmicos y animados suelen ser menos ligados, jugando con silencios y stacattos.

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Instrumentos rítmicos

Cumplen un papel esencial en la instrumentación que sólo puede obviarse en la música acompañada exclusivamente por órgano de tubos, dado el carácter que este tiene.

Dentro de ellos podemos diferenciar entre instrumentos de percusión y otros, si bien en todos ellos será importante para su uso tener en cuenta la altura sonora (un tambor, caja, platillo, etc... aunque no dé una nota definida, sí tiene un sonido más agudo o grave). En general el ritmo se forma por contraposición entre graves y agudos, sirviendo como elementos de enlace los sonidos medios.

Los sonidos graves suelen marcar los momentos fuertes del ritmo, mientras que los agudos el contratiempo, que tiene también un cierto carácter. Los sonidos medios, por su parte, sirven como sustrato y punto de unión entre los golpes graves y agudos (esto último especialmente en el sentido "agudo-grave" más que en el "grave-agudo").

Los timbres también juegan un papel importante. Un timbre dulce o redondo puede ser útil para marcar los tiempos fuertes-graves o como fondo de media altura (bongoes, tambores). Un sonido más estridente, por otro lado, funciona muy bien como contraste a los anteriores en el agudo (tambor-caja, caja flamenca, pandereta).

La intensidad del sonido también influye. Una pandereta puede funcionar muy bien en música rítmica, animada, potente. Sin embargo, será más correcto sustituirla por unas maracas o unos huevos de arroz en cantos reflexivos.

En los instrumentos de altura determinada (piano, bajo eléctrico, guitarra...) la base rítmica grave puede conjugarse con un juego sobre la armonía, teniendo en cuenta la importancia de las notas fundamentales así como el uso de las tensiones (sextas, novenas, cuartas, séptimas...). El estilo influirá de manera notable en el uso de este acompañamiento. Un reagge utilizará exclusivamente notas fundametales en el bajo y acordes simples cerrados a contratiempo en el agudo. Un rock o un pop jugarán mucho con la tríada en el bajo; los acordes serán más complejos. Una bachata o salsa, por su parte, añadirá muchas tensiones en bajo y agudo, haciendo rítmos de mayor complejidad.

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Instrumentos armónicos

Sustentan el conjunto del acompañamiento instrumental, dando unidad a las diferentes voces y marcando el carácter de la obra. Son principalmente los instrumentos de teclado (órgano de tubos, órgano de jazz, piano) y los de cuerda pulsada (guitarras, bajo eléctrico, ukelele, etc...).

Fundamentalmente existen dos tipos de acompañamiento armónico:

Por acordes completos. Esto se corresponde con el rasgueo de la guitarra a la pulsación en el teclado de las notas del acorde a un mismo tiempo.

Por arpegios. Pulsando las teclas y cuerdas una a una hasta completar la armonía en el orden elegido.

Dentro de ambos tipos pueden producirse rítmos más o menos animados, si bien los ritmos más movidos tienden a realizarse por el sistema de acordes completos, algo más fácil técnicamente. Buscar armonías arpegiadas con estos rítmos dará a los cantos más color y reflejará mejor el carácter concreto de cada canto, por lo apropiado que es este sistema para adaptarse a las particularidades de cada uno.

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